Puede el estrés afectar nuestro cerebro?

¿Alguna vez has estado en una situación en la que el estrés no te ha dejado pensar claramente?

Por supuesto que has estado así. Todos lo hemos experimentado en algún grado - sé que a mi me sucede.

Una serie de estudios recientes, uno en particular, ha iluminado el probable mecanismo para esto: el nivel de cortisol.

Hemos hablado de como un mecanismo de supervivencia de todos los series vivos es la respuesta al estrés - un poco de estrés puede ser muy positivo y propiciar adaptaciones y cambios positivos en nuestro cuerpo y nuestro cerebro, sin embargo estrés en exceso - lo que llamamos estrés crónico - puede causar daños en nuestro sistema.

Cuando experimentamos una situación estresante, parte de la respuesta de nuestro cuerpo al estrés implica que nuestras glándulas supra-renales produzcan cortisol, una hormona que actúa como mensajero para preparar al cuerpo para esta situación y puede tener efectos positivos. Pero cuando se eleva en forma crónica sus efectos pueden ser desastrosos en todos los sistemas del cuerpo - incluyendo nuestro cerebro.

En este estudio, los científicos dieron a más de dos mil individuos sanos menores a 49 años de edad una serie de pruebas para medir el desempeño cognitivo. Aquellos con los niveles más altos de cortisol tuvieron los peores resultados.

Sabemos, y lo hemos hablado aquí, que una correlación en un experimento no es igual a la causalidad. Sin embargo, hay varios mecanismos que pudieran en buena medida explicar cómo niveles crónicamente elevados de cortisol pudieran interferir con la función cognitiva.

Si notas que tu memoria no es tan fina como solía ser y te cuesta trabajo pensar con claridad, pon atención a tus niveles de estrés y cómo los estás controlando.

En las consultas mensuales con tu Coach es posible que hayan hablado de alguna de estás estrategias para lograrlo:

1. Cuestiona tus pensamientos - Reconoce que tus pensamientos sobre eventos estresantes no son más que eso, pensamientos - no necesariamente son reales ni tienes que creerlos. Pregúntate cuáles de esos pensamientos son reales y cuáles son una interpretación o una percepción tuya.

2. Toma las amenazas como retos - Pregúntate cómo puedes crecer como resultado de un evento estresante. Por ejemplo, si perdiste tu empleo, pregúntate si puedes usar este evento como una oportunidad para transformar tu vida.

3. Expande tu horizonte de tiempo - Pregúntate si aquello que te molesta o te preocupa será importante dentro de un mes, o de un año, o de una década, es hacer un ‘zoom out’. Algunos lo llaman la ‘prueba de la mecedora’, Imagina que tienes 100 años, sentado en una mecedora reflexionando sobre tu vida. Este suceso estresante sería importante? Te acordarías?

4. Aumenta tu sensación de control - No podemos controlarlo todo, y tratar de hacerlo es una receta para el sufrimiento. Dicho eso, se ha demostrado que el la sensación de control, más que tener el control en sí, lo que determina cómo nos afecta el estrés. Enfocando tu atención en las cosas que puedes controlar, encontrando soluciones creativas y escribiendo una lista de recursos que puedes utilizar o personas en las que te puedes apoyar son estrategias que nos dan una mayor sensación de control y pueden minimizar el efecto de una situación espesante.

5. Reconoce que no todo el estrés es dañino - Quizás hablar en público te provoca un aumento en tu ritmo cardiaco, sudor en las manos o te hace temblar (también lo puede hacer una competencia o un workout intimidante!), y puedes pensar que lo que tienes es ‘ansiedad’. Con el tiempo puedes reconocer que esos síntomas son simplemente una expresión de la energía, anticipación y emoción de lo que estás sintiendo - y son positivas, en lugar de negativas. Con solo cambiar tu percepción del significado de las sensaciones puedes alterar por completo tu experiencia.

También puedes hablar con tu coach de cómo algunos ejercicios como la respiración profunda, la meditación y el contacto con la naturaleza te pueden ayudar a disminuir el impacto de las situaciones estresante sobre tu cuerpo y tu mente.

Coach Iñaki Roza

INAKI ROZA